Si hay algo innegable es que 2023 fue el año en que se popularizó la inteligencia artificial. ChatGPT, entre varias herramientas más, puso en agenda a la inteligencia artificial generativa y las oportunidades que presenta para la automatización de tareas y la generación de texto, imagen, audio, entre otros.

En el marco del Día Internacional de la Libertad de Prensa, entre las promesas y miedos sobre el uso de IA para generar contenido automatizado, nos preguntamos cómo se vinculan estas tecnologías al ejercicio del periodismo.

 

IA en las redacciones

En la labor periodística la verificación de datos, la consulta y comprobación de fuentes son tareas críticas. La inteligencia artificial puede aportar al periodismo a través de lo que hace mejor: procesar grandes cantidades de datos y extraer información relevante de manera más eficiente, ayudando a identificar patrones y orientaciones al analizar tendencias.

Sin embargo, aunque la IA puede ser útil para realizar y facilitar tareas repetitivas y rutinarias, como la validación de datos o la verificación de información, no debemos olvidar que estas tecnologías carecen de contexto y experiencia más allá de los datos con los que son entrenadas. Perder de vista el rol fundamental que los datos tienen en todo este proceso y la importancia de supervisar y entender los potenciales sesgos o vacíos de información puede llevar a resultados erróneos o análisis que afecten, por ejemplo, a poblaciones históricamente marginadas.

 

Incomodar al poder no podrá ser automatizado

En un contexto de reducción del espacio cívico, de amenaza a derechos fundamentales, de legislaciones regresivas que afectan a las mujeres y a las diversidades, necesitamos, más que nunca, ejercer el derecho a informarnos para participar en la toma de decisiones, accediendo a evidencia y datos que reflejen las realidades y desafíos.

La libertad de expresión y el acceso a la información son centrales para la democracia. El periodismo desempeña un papel crucial en la garantía del acceso a la información. Por ello, es necesario cuestionar el alcance y el impacto de la automatización en el periodismo. Esto implica no sólo cómo se adoptan las herramientas de IA en las redacciones de manera ética y transparente, sino también cómo funcionan los algoritmos de las grandes corporaciones que definen en gran parte la priorización de los contenidos que vemos al acceder a buscadores y redes sociales.

Aportar perspectiva, describir el contexto y contar historias de vida es parte de lo que hace un periodista de carne y hueso. Construir sentido con una mirada crítica que se basa en sus aprendizajes, experiencias, intercambios con los protagonistas de una historia, con las fuentes, con el contexto de un país, una región o una comunidad. Esto no puede ser replicado por una tecnología de forma automática. En contextos de altos índices de violencia contra los y las periodistas en nuestra región, se requiere valentía para hacerse preguntas, para exigir rendición de cuentas, para incomodar al poder en un marco regresivo para las democracias, el reto será pensar cómo las nuevas tecnologías abonan a la protección del periodismo y no se convierten en una amenaza.

 

El próximo 8 de mayo, vamos a reunir a un grupo de periodistas de América Latina para seguir haciéndonos preguntas y reflexionar colectivamente sobre cómo la IA puede contribuir a fortalecer la libertad de prensa y el derecho a informar e informarse. Podes registrarte acá.