En Documentos y recursos, Investigación

Durante 2018 un gran número de académicos y expertos (más de 30 autores individuales) en el área de Datos Abiertos fueron convocados para reflexionar sobre la última década en este campo de estudio y trabajo. El proyecto Estado de los Datos Abiertos estuvo financiado por el Centro Internacional de Investigación (Canadá), se desarrolló en estrecha colaboración con la red OD4D (más información aquí).

Esta última década en el campo de la apertura de datos necesitaba de una reflexión a conciencia, ya que estos años fueron testigos de su nacimiento y posterior afianzamiento. Los datos abiertos comenzaron a ser un tema de discusión y una herramienta para mejorar no solo la transparencia del sector público sino también para la innovación en la prestación de servicios durante la última década. Este movimiento, si bien tuvo sus comienzos en el contexto de los países del norte global, rápidamente se trasladó al contexto latinoamericano. Es por ello que esta reflexión es clave no solo para entender el área de datos abiertos y su influencia en los diferentes sectores, sino que también refleja, sobre todo en la combinación de autores, las colaboraciones entre esas regiones.

Esta publicación se centra en las diferentes áreas, actores y temas que pudieron ser afectados por la apertura de datos. Educación, agricultura, ambiente, justicia, sector privado, género, entre otros, son algunos de los sectores y actores que se incluyen en esta publicación. Asimismo, cada región cuenta con un capítulo específico que narra lo acontecido en esta última década. Esta variedad de temas eran impensadas un tiempo atrás cuando todavía se pensaba en que la apertura de datos era solamente una herramienta de transparencia y que al publicar los datos, los usuarios correrían a utilizarlos. Los años pasaron y los sectores y actores se han amplificado y diversificado. Debido a este crecimiento esta publicación es clave para entender los desarrollos en diferentes sectores como también reflexionar sobre las áreas o conexiones que necesitan ser impulsadas en el futuro.

En particular, el capítulo destinado a América Latina y el Caribe, escrito junto a Maurice McNaughton, refleja no sólo cómo ha evolucionado este movimiento a lo largo de los años sino que también reflexiona acerca de las diferencias entre América Latina y el Caribe, y la necesidad de entendernos para poder acercarnos. Este capítulo nos ayuda a repensar las diferencias y la necesidad de mejorar las conexiones.

Algunas de las reflexiones giran en torno a:

1- Si bien en ambas regiones la investigación refleja un movimiento de un enfoque genérico a un enfoque sectorial, se verifican diferencias en los sectores sobre los cuales se ha trabajado. Mientras en América Latina se han visto desarrollos significativos en áreas como salud, contrataciones y energía, en el Caribe se han priorizado la agricultura y el turismo.

2- Todavía existe una necesidad apremiante de desarrollar las capacidades dentro de los gobiernos, así como también la sociedad civil. En el caso de América Latina, hay una sociedad civil organizada fuerte que exige y utiliza datos de muchos de los países. Son una fuerza poderosa en el avance de la agenda y deben continuar siendo parte del desarrollo de políticas y otras actividades gubernamentales. Pero hacer demandas sin apoyar a los gobiernos está cargado de dificultades. La capacitación para funcionarios y usuarios de datos es un componente vital al implementar la política de datos abiertos. En el Caribe, los esfuerzos de creación de capacidad, hasta la fecha, se han centrado en gran medida en las competencias digitales y la alfabetización de datos a través de iniciativas como la Escuela de Datos del Caribe. En el nivel de liderazgo político, las políticas de datos abiertos no han avanzado al mismo ritmo que en América Latina. De esa manera, es clave pensar cómo mejorar las conexiones y apoyar a esos líderes. Por ejemplo, debe considerarse la oportunidad de establecer redes entre los líderes de América Latina y el Caribe (por ejemplo, la experiencia de los líderes de crear consenso para asegurar una política de datos abiertos en Costa Rica, podría contribuir al aprendizaje de los procesos de desarrollo de políticas en los países del Caribe).

3- Finalmente, si bien se reconocen las barreras del idioma y otras diferencias socioculturales, se puede generar mucho valor mediante la creación de vínculos más fuertes entre los actores en ambas subregiones. A pesar del diálogo sostenido a través de la red OD4D, todavía hay una brecha considerable por salvar. Se debe alentar a los actores involucrados en trabajos similares, a pesar de las barreras de idiomas, a compartir sus conocimientos y considerar iniciativas conjuntas. Espacios como Abrelatam, Condatos, DevCA y IODC, por nombrar algunos, deben brindar las oportunidades para mejorar estos vínculos.

Estos son algunos de los puntos que nos ayudan a repensar iniciativas no solo dentro de cada una de las subregiones sino también cómo mejorar esas conexiones. Este tipo de reflexiones es clave para el avance de la agenda. De esa misma manera, los diferentes capítulos colaboran en repensar las acciones a futuro.

Para los que quieran conocer más, no solo pueden visitar el sitio del proyecto (y leer el libro) sino también pueden (sobre todo si van a estar en la Cumbre Global de OGP) encontrarse con Tim Davies en diferentes eventos y escuchar sobre su experiencia. ¡Esperamos poder cruzarnos y continuar con estas reflexiones!

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