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Por Juan Ignacio Belbis

Sería exagerado decir que está saldada la discusión sobre el rol de la sociedad civil en las políticas de apertura, pero ya mucho hemos dicho sobre eso y otro tanto se debe estar escribiendo en este mismo momento en algún lugar de América Latina, sin dudas. En este caso nos sentamos a pensar qué pasa con la otra pata de la banqueta tripartita de la co-creación, esa que siempre mencionamos pero que en general brilla por su ausencia: el sector privado.

Muchas veces enmascaramos su presencia en la de algunos emprendedores tecnológicos, o asignando esa representación a los medios de comunicación. Ambos son parte del sector privado pero es, al menos discutible, decir que los actores de esos sectores, que se acercan a un espacio de gobierno abierto o un hackatón, representan al “sector privado” en general. Pero es lo que tenemos a mano.

Desde ILDA venimos dando vueltas a esta conversación, y nos hemos ido cruzando con diferentes actores que se han sumado a pensar estos temas con nosotros. En junio de este año fuimos invitados a participar del “Seminario Internacional Anticorrupción: Colaboración público-privada para luchar contra la corrupción” realizado en Santiago de Chile y co-organizado por la Contraloría General de la República y Alliance for Integrity, una iniciativa multilateral que busca fomentar la transparencia e integridad en el sistema económico.

 

Uno de los focos de Alliance for Integrity es el de elevar la calidad de las políticas de Compliance (de cumplimiento normativo) de las empresas y transferir experiencias desde las grandes empresas a las PyMEs. Entre las iniciativas de Compliance podemos encontrar la redacción de códigos de ética corporativa, procesos de transparencia en los sistemas de compra y políticas de transparencia activa. Claramente teníamos que seguir dialogando, nuestras agendas tienen más en común de lo que imaginábamos.

Luego de algunas reuniones hemos participado, el pasado 5 de octubre, de una Reunión de su Grupo de Trabajo, co-coordinado por Alliance for Integrity, AHK Argentina y Red Argentina del Pacto Global, en Buenos Aires. Allí pudimos conversar con los responsables de Compliance de diferentes empresas de Argentina, con quienes realizamos unos primeros intercambios sobre cómo los datos abiertos pueden servir como el punto de partida de una conversación que involucre, de una vez por todas, a los tres sectores.

Nos centramos en algunos puntos desde los cuáles nos pareció interesante pararnos como disparadores de la conversación:

–       Impacto social: trabajar con datos abiertos puede generar impacto social al poner recursos privados a solucionar problemas públicos.

–       Innovación en servicios y productos: los datos abiertos facilitan la innovación y la generación de nuevos productos, features y servicios.

–       Convertir un resultado negativo en una materia prima: la gestión de la información se vuelve un costo operativo, al abrir y refinar los datos los pongo en valor.

–       Transparencia: sin dudas los datos abiertos sirven para mejorar los niveles de transparencia de las organizaciones.

No podemos decir que hemos sumado al sector privado a la conversación de los datos abiertos. Esto sería tan osado como querer representar al mismo sector con los emprendedores que participan de un hackatón. Pero estamos seguros de que estas conversaciones son necesarias, y creemos que hay que seguir buscando la forma de seguir tendiendo puentes.

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